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¿Qué es el dengue y cuáles son sus fases?
Publicado el 29 de jul. de 2026
El dengue es una infección que, a menudo, nos toma por sorpresa. Aunque tendemos a pensar en él como una simple fiebre provocada por la picadura de un mosquito, la realidad de este virus es mucho más dinámica y compleja.
De hecho, la gran mayoría de las personas que se contagian ni siquiera llegan a desarrollar síntomas evidentes y se estima que sólo 1 de cada 4 infectados se siente realmente enfermo.
Sin embargo, para quienes sí manifiestan la enfermedad, el proceso no es lineal sino que se divide en tres etapas muy claras (fase febril, fase crítica y fase de recuperación) que es vital comprender para actuar a tiempo, especialmente porque existe un pequeño grupo de pacientes que puede evolucionar hacia un cuadro grave y potencialmente mortal si no recibe apoyo médico inmediato.
Además, como existen cuatro variantes distintas del virus, haberlo padecido una vez sólo nos protege de esa versión específica para toda la vida, dejándonos vulnerables a las demás después de un periodo de inmunidad breve y temporal.
Fase febril
Esta primera fase comienza de forma repentina, usualmente entre cinco y siete días después de la picadura del insecto.
Así mismo, se extiende por un periodo de dos a siete días y se caracteriza, como su nombre lo indica, por temperaturas corporales muy elevadas que a veces van y vienen en dos momentos diferenciados.
Durante estos días el cuerpo experimenta un malestar profundo que incluye dolores de cabeza intensos, molestia detrás de los ojos, así como dolores musculares y articulares severos.
También es común notar un enrojecimiento en el rostro o la garganta en las primeras horas, acompañado después por un sarpullido en la piel y sangrados leves, como moretones espontáneos, puntos rojos en la piel, sangrado de encías o nariz.
Justo cuando la fiebre empieza a desaparecer, la mayoría de las personas asume erróneamente que el peligro ya pasó, pero es ahí donde inicia la fase crítica, la etapa más engañosa de la enfermedad.
Fase crítica
Durante estas veinticuatro a cuarenta y ocho horas posteriores a la caída de la temperatura, el cuerpo entra en una encrucijada. Aunque la mayoría de los pacientes comienza a sanar, algunos sufren una filtración severa de plasma, el líquido de la sangre, hacia los tejidos externos.
Lo peligroso de esta etapa es que una persona puede lucir y sentirse relativamente bien mientras su cuerpo compensa la pérdida de líquidos internamente.
Si esta filtración avanza sin atención médica, la presión arterial se desploma con rapidez, llevando al paciente a un estado de shock irreversible o provocando complicaciones internas graves en órganos como el hígado, el corazón o el cerebro, además de hemorragias severas.
El reconocimiento temprano de estos signos invisibles por parte de un profesional de la salud es lo único que reduce el riesgo drásticamente a través de sueros intravenosos.
Fase de recuperación
Finalmente, una vez que la filtración de líquido se detiene, el cuerpo entra en esta etapa
En este punto, el organismo comienza un proceso natural de reabsorción de todos los líquidos que se habían desviado hacia el abdomen o los pulmones.
El estado general del paciente da un giro evidente, el apetito regresa y los signos vitales se estabilizan, aunque el pulso cardiaco puede volverse temporalmente un poco más lento de lo habitual mientras el sistema se equilibra.
¿Sabías que la piel también vive su propia restauración durante estos días finales? El sarpullido característico de la convalecencia puede comenzar a descamarse y provocar una intensa comezón.
Entender este viaje de tres paradas no sólo nos quita el miedo, sino que nos da las herramientas para vigilar con atención el momento más importante de la enfermedad: el día en que la fiebre se va.
Por ello, ante la sospecha de dengue, es sumamente importante evitar la automedicación y buscar una evaluación médica oportuna.
FUENTE: https://www.cdc.gov/dengue/es/hcp/clinical-signs/caracteristicas-clinicas-del-dengue.html