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Aquí encontrarás contenido de valor que te ayude a comprender padecimientos de diferentes áreas terapéuticas, y conocer más acerca de lo que día a día hacemos por la salud de los mexicanos.
Diferencias entre antibióticos y antivirales
Cuando aparecen síntomas como fiebre, dolor de garganta, tos o malestar general, muchas personas buscan un medicamento que les ayude a recuperarse rápido.
En ese momento es común escuchar dos palabras: antibióticos y antivirales.
Y aunque ambos se utilizan para tratar infecciones, no funcionan de la misma manera ni se usan para los mismos tipos de enfermedades.
Entender esta diferencia puede ayudar a tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud.
Los antibióticos son medicamentos diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias. Actúan eliminando estas bacterias o dificultando que sigan multiplicándose en el organismo.
Se utilizan para tratar infecciones bacterianas específicas, como algunas infecciones de las vías urinarias, ciertos tipos de dolor de garganta causados por bacterias o infecciones provocadas por microorganismos como E. coli.
Dependiendo del caso, el tratamiento puede administrarse en forma de pastillas, cápsulas o líquidos que se toman por vía oral, en cremas o gotas aplicadas sobre la piel, los ojos o los oídos, o incluso mediante inyecciones cuando la infección es más grave.
Sin embargo, algo muy importante es que los antibióticos no sirven para tratar infecciones causadas por virus. Esto significa que no ayudan frente a problemas tan comunes como el resfriado, la gripe, la secreción nasal.
Tomarlos cuando no son necesarios no hará que la enfermedad desaparezca más rápido y, en cambio, puede provocar efectos secundarios como náuseas, diarrea, sarpullidos o infecciones por hongos.
Además, el uso inadecuado de estos medicamentos puede favorecer la resistencia bacteriana, un fenómeno en el que las bacterias cambian y dejan de responder a los antibióticos.
Por otro lado, los antivirales se utilizan para tratar enfermedades causadas por virus. Estos medicamentos actúan de una manera diferente ya que identifican partes específicas de la estructura del virus, generalmente proteínas y al interferir con ellas dificultan que el virus continúe replicándose en el organismo.
De esta forma, la infección puede volverse menos intensa o resolverse con mayor rapidez.
Los antivirales se utilizan frente a distintos virus, entre ellos los responsables de enfermedades como la influenza, el herpes o el VIH.
En el caso de la gripa, por ejemplo, su efecto es mayor cuando se administran en las primeras etapas de la enfermedad, idealmente dentro de las primeras 48 horas desde que aparecen los síntomas.
Al actuar oportunamente, pueden limitar la multiplicación del virus en las células del aparato respiratorio y reducir la posibilidad de que la infección avance con mayor intensidad. En algunos casos, los antivirales también pueden utilizarse de forma preventiva cuando una persona sana ha estado en contacto cercano con alguien enfermo.
Aun así, su uso siempre debe ser indicado por un médico, ya que, al igual que ocurre con los antibióticos, estos medicamentos también pueden provocar efectos secundarios como náuseas, vómitos, congestión nasal, tos, mareos o dolor de cabeza.
La auto-medicación o el uso incorrecto puede aumentar la probabilidad de que aparezcan estos efectos.
La diferencia entre estos tratamientos tiene que ver con el tipo de microorganismo que causa la enfermedad. Los virus son partículas muy pequeñas que necesitan entrar en las células del cuerpo para multiplicarse.
Por eso, las infecciones virales suelen afectar tejidos como los del aparato respiratorio, provocando desde un resfriado común hasta enfermedades más complejas.
Las bacterias, en cambio, son organismos unicelulares más grandes que pueden vivir en distintos ambientes y que, en algunos casos, pueden provocar infecciones específicas cuando entran al organismo. Comprender esta diferencia nos ayuda a recordar que no todos los medicamentos sirven para todas las infecciones.
Cuando aparece una enfermedad, lo más adecuado es consultar con un profesional de la salud que pueda identificar la causa y recomendar el tratamiento correcto.
Usar los medicamentos de forma responsable no solo favorece una recuperación adecuada, también impulsa nuestra salud a largo plazo.
FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/antibiotics.html https://es.nfid.org/resource/what-is-an-antiviral/